Andalucía siempre ha sido la tierra de los caballos.
Las perlas blancas de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, los coches de caballos majestuosamente adornados en las ferias, las famosas ganaderías de P.R.E. (Pura Raza Española) donde estos caballos crecen en fincas infinitas, las ferias y romerías donde cientos de caballos montados a la usanza tradicional son sencillamente imprescindibles: tradiciones que se transmiten y cuidan de generación en generación. Pero también los caballos vaqueros, que trabajan a diario en las grandes fincas y con las reses, cruzando los terrenos mas difíciles.
El caballo forma parte de la vida cotidiana aquí, ya sea deslumbrando en un espectáculo, orgulloso en la feria o como compañero de trabajo
Andalucía es una tierra de extremos, con una floración única en primavera que tiñe los campos de pinceladas vibrantes de color rosa, amarillo y azul; un verano seco que refleja la tierra en mil tonos marrones; y un invierno en el que a veces llueve de verdad para dar paso inmediato a un sol radiante que hace brotar el primer verde tierno. Una bulliciosa costa mediterránea, una escarpada y asombrosa costa atlántica, pastos interminables, enormes alcornocales, pequeños pueblos blancos y ciudades cargadas de cultura forman un contraste constante.



































